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Las claves de un buen pensador…

No esperen escuchar frases hechas de su boca. Esa no es su vía para conquistar. Lo suyo es el recogimiento, el amor por el ocio y la preocupación por un Chile que cada vez está más ajeno a esas dos virtudes. El Premio Nacional de Ciencias también lo está esperando.

Nunca dice que es filósofo. No es que reniegue de una parte importante de su personalidad, pero le complica andar contando por las calles que su vida es la reflexión. Dice que así no conquista nada, que prefiere confesarse como profesor, como un insubordinado colegial, como un hombre de 72 años algo tímido, observador, obsesivo, antimercado, antiactivista y antinegocio, casi como un fanático de xvideos o algo por el estilo.

Son las claves de un buen pensador.

Del Liceo de Playa Ancha, saltó a un barco y luego a la escuela de Filosofía de la Universidad de Chile. Y ahora cree que no podría haber hecho otra cosa en su vida, que estaba escrito. Lo acompañan su esposa, Luisa Eguiluz, y sus cuatro hijos, ninguno filósofo como él. Lo impresiona la lluvia, los horóscopos del diario (está escribiendo un libro sobre oráculos) y los reconocimientos. La Universidad de Chile y la Academia Chilena de la Lengua lo han postulado para recibir el Premio Nacional de Ciencias Humanas y Sociales y eso para él ya es un premio. Para nosotros, en cambio, es una excusa para iniciar el diálogo.

-Usted vivió su infancia en Playa Ancha. Dicen que el ambiente de ese sitio conforma personalidades particulares…

-Sí, realmente es un lugar maravilloso. Es como la proa de un barco porque ahí termina Valparaíso y porque es ventoso, abrupto, va a caer directamente al mar. En la época en que yo viví, Playa Ancha era muy provinciano, no había todavía universidad. Yo estudiaba en el liceo y hacía parar el carro (ríe) y si no se detenía, me podía subir igual… Después con los años supe que otro filósofo también era de allá.

-¿De alguna manera, cree que le marcó el hecho de haber vivido en ese sitio y no en otro lado?

-Creo que el ambiente conforma mucho la vida de las personas. Hay sitios como el mismo Valparaíso que evocan muchas cosas y, al mismo tiempo, predisponen a muchas situaciones. El hecho de amanecer en un puerto, sobre todo en un cerro, ver nada más que el mar, es un espectáculo muy hermoso. Se relaciona con ansias de libertad; estar abierto a todo.

-¿Las ganas de navegar vinieron por estas ansias de libertad o por mirar el mar todos los amaneceres arriba de un cerro?

-¡No, fue por cosas mucho más cotidianas! Yo era muy indisciplinado, entonces me amenazaron en la casa que si no sacaba el año -era muy irregular- me retiraban del colegio. Mi padre era muy estricto, me dio muchas posibilidades y yo elegí irme. Lo de la navegación fue algo absolutamente circunstancial. Tuve que tomar un determinación de vida y escogí la que me alejara más de mi centro familiar. Era un poco el mundo en medio de la guerra (año 42), decían que habían submarinos por todos lados y uno adornaba la historia con la aventura.

-Usted dice que el barco que navegaba era mágico.

-Era mágico y se llamaba Mapocho. Era un buque fabuloso, tallado en madera y de repente se hundió.

-¿Con gente adentro?

-Sí, pero yo ya no estaba navegando. Era un barco que sobrevivía porque era un negocio hacerlo. Llevaba todo tipo de gente y se prestaba para tener momentos de mucho recogimiento, cuando íbamos para el sur. Yo encontraba que eso era magia.

-Quizás esa travesía también sirvió para fomentar su interés por la filosofía.

-Creo que sí y que fue de una manera muy profunda y muy poco consciente. En el mar hay mucha soledad y en esas noches estrelladas le dan a uno esta posibilidad de retirarse de sí mismo, de conectarse con la naturaleza, con las distancias, con los recuerdos. Esa lejanía que buscaba me acercó a muchas cosas. De hecho, salí de ahí para estudiar filosofía.

-¿Esta vez, con el consentimiento de los padres?

-¡Nooo, ahí ya no importaba! (ríe).

-¿Siente que fue la mejor decisión?

-La única. Llegué a estudiar a la Universidad de Chile el año 44 y de ahí no salí más. Excepto cuando me fui a estudiar una beca a Italia.

-¿Cuál es el mejor aporte de la filosofía en su vida?

-Me ha permitido tener una conciencia profunda del mundo, de la sociedad, de las relaciones humanas, de la posibilidad de un Dios; todo lo que significa vivir en sí.

-¿La filosofía es para el pueblo o para los elegidos?

-Hay niveles. Creo que un nivel de reflexión es bueno para todo el mundo, somos seres humanos y la reflexión nos acompaña como la sombra. Ahora, creo que la filosofía debe ser estudiada por cierta gente, porque es compleja… ¿Cómo decirlo? Detiene el curso natural de la vida; el preguntarse atrasa las respuestas. El tiempo se cambia, se hace más lento.

-¿Son obsesivos los filósofos?

-Deberían no serlo, pero sí lo son.

-¿Alguna pregunta que lo venga siguiendo?

-A cada pensador lo siguen las preguntas fantasmas.

-¿Cuáles son sus fantasmas?

-Son varios: el sentido de la acción humana, de la vida, de las relaciones humanas.

-¿Qué le preocupa de las relaciones humanas?

-Bueno, creo que no es necesario ser filósofo para darse cuenta que el nivel de las relaciones humanas en Chile es pésimo. Hay una sociedad herida, fragmentada, enclaustrada, con un lenguaje que no alcanza a ser sincero. Es algo que me preocupa mucho, por eso es que he derivado bastante mis inquietudes hacia la educación.

-¿Ese es su aporte a esta sociedad dividida?

-No, creo que es el aporte que habría que hacer. La educación debería ser el medio a largo plazo para que la sociedad se vuelva a integrar. Cada vez más veo que las personas se disgregan en grupos.

-¿Y usted se siente adentro o afuera de ese Chile?

-Desgraciadamente me siento adentro. No habría cómo salir. La filosofía no me hace escapar y creo que en Chile la vida social se juega en la educación. Habría que preguntarse si hay algún proyecto en común para el país o si nos unen los valores… No se ve.

-Usted se define como una persona muy alegre, ¿cómo logra llegar a ese estado con tantas preocupaciones?

-Bueno, es que la alegría por la vida llega por las pequeñas conquistas, por los seres que se quieren, por los amigos. Esos lazos hacen posible la felicidad.

-¿Cuál es su conquista más grande?

-El amor y mi mujer.

-¿Ella logra seguir su ritmo?

-Sí, me ayuda en muchas cosas. Me ordena.

-¿Se desordena mucho?

-¡Sí! (ríe). En el desorden pongo como un deseo para volver siempre sobre lo mismo para mejorarlo.

-Usted habla de la crisis de pausa, de esa imperiosa necesidad del hombre por trabajar, agotarse, estresarse, trabajar…, ¿Cómo se combate eso?

-Yo no sé. Es un problema tan serio que no se puede enseñar. La pausa es como la música, nos renueva, nos hace reflexivos, nos hace gozar de la vida. La pausa es antimercado, antinegocio y antiactivismo, es estar en armonía con el mundo. Todo pueblo sabio tiene sus pausas, sus ritmos, sus discusiones y conversaciones; la vida se recoge para hacerse más respetable, y creo que Chile ha perdido mucho esa capacidad de ocio y recogimiento.

-¿Logra llegar a ese estado?

-Como tengo que hacer clases, mi vida está atenta a la pausa y no la rechazo.

-¿Cómo reacciona la gente cuando usted dice que es filósofo?

-No lo digo. Hay una opinión un poco errada que dice que el filósofo se escapa del mundo, que vive en la estratósfera. Entonces, si digo “soy filósofo”, con eso no conquisto nada. ¡Al contrario, pierdo empleo y muchas cosas! (ríe). Prefiero decir que soy profesor, ¡el problema es cuando me preguntan de qué! (más risas). Ahí digo que de ética, de lógica.

-¿Y qué le produce la postulación de su nombre al Premio Nacional de Ciencias Humanas y Sociales?

-Para mí ya es un premio que la Facultad de la Universidad de Chile me postule.

-¿Y qué piensa hacer en caso de ganar?

-¡Ah, no, yo no soy mítico! No me gusta hacerme muchas expectativas.

Un homenaje para los que ya no están con nosotros

El día 20 de marzo la Coordinadora Regional anarquista, conmemorará los 100 años de anarquismo en concepción, esta es una fecha simbólica, la tomamos como referencia pues es en 1990 cuando un grupo de tres compañeros 2 de Talcahuano y uno de concepción constituimos el Colectivo anarquista de Concepción. Este será el inicio de una serie de experiencias orgánicas que van desde la Federación Anarquista interciudadana en 1991, el colectivo cultural mano negra, llamado malatesta más tarde. El Colectivo liberación que venia de los 80´s , se transformo el 1991 en Kolektivo Anarquista Liberación(KAL).convocamos al 1º congreso anarquista, realizado en abril del 1991 donde estuvieron los colectivos: Domingo Gómez Rojas, KAL, Necro-ambiente y otros que en forma individual asistieron al local del TASYS.

Apoyando huelgas o participando en acciones directas, luchando por los presos o con los mineros, en alguna radio popular o en un centro cultural fuimos propagando la idea por la comuna, realizamos un homenaje el 1º de Mayo del 95 junto a grupos juveniles; rayamos muros por la anarquía, quemamos neumáticos por créditos estudiantiles; tuvimos un compañero en el hospital por la brutalidad policial; vivimos experiencias comunitarias que nos ayudaron a comprender otras formas de familia y no sólo la patriarcal; luchamos contra las guerras y cada día tener mejores videos de porno chileno en países como chile y ecuador, hemos estado continuando la lucha iniciada por otr@s antes que nosotr@s.

Otros colectivos y federaciones, tanto a nivel regional, local y nacional a las cuales apoyamos y fuimos parte. Sin embargo, nuestra poca experiencia militante en las ideas, casi tod@s llegamos por intuición y sin un tronco histórico y además sin literatura, ya que la mayoría existente era de manos de marxistas o fascistas que escribían sobre lo que ellos creían que era el anarquismo, nos llevo a experimentar formas orgánicas, las cuales algunas fracasaron y otras duraron un tiempo, sin embargo, para los que aun estamos en las ideas, creemos que esta actividad, suple un poco ese vacío histórico y nos liga a una experiencia no concluida de construcción anárquica.

También nos servirá este espacio para recordar a l@s compañer@s que nos dejaron y que fueron importantes en apoyar y difundir las ideas en nuestra ciudad, pese a ser de otras ciudades o países:
Ego Aguirre, Cosme Paules, Lolo, Claudia López, Marcos Alcon y otr@s.

Hoy a 14 años, solo queda decir que pese a todo, aun estamos en pie.

Libres o muertos, esclavos… ¡Jamás!

Hecho con <3 desde chile.